Hay lugares que se visitan y lugares en los que se habita. Casa Doli pertenece, por derecho propio, a esta segunda categoría. Ayer noche fuimos testigos del inicio de sus "Viernes de Catas" en su edición 2026, una iniciativa que va más allá de lo puramente comercial para convertirse en una reunión de amigos de Casa Doli alrededor de unas mesas bien servidas.
Lo primero que salta a la vista, y que reconforta, es la salud de la que goza el relevo generacional. Ver a Jorge liderando con, cada vez, más paso firme la herencia familiar y a Flor manejando los tiempos de la sala con una profesionalidad impecable, es la mejor noticia para los que amamos esta casa. Mientras tanto, nuestro amigo Jose disfruta ahora desde la barrera, saboreando un tiempo libre que se ha ganado a pulso tras años de dedicación.
En lo enológico, la noche estuvo marcada por el carácter de la D.O. Somontano con las bodegas El Grillo y La Luna. Todo un ejercicio de contrastes donde pudimos medir la versatilidad de sus etiquetas frente a la cocina de Casa Doli, esa que no necesita artificios para emocionar.
Crónica de una cata: Del 12 Lunas a la gloria del Hop Hop
Si tuviera que puntuar la experiencia líquida de la noche, el veredicto es claro. El Hop Hop (Garnacha y Syrah) juega en otra liga. Es un vino con una estructura imponente pero con taninos que te acarician, fruto de sus 13 meses en madera. No es de extrañar que sea "la joya" de la corona; por suerte, la fortuna se puso de nuestro lado en la rifa y una de sus botellas se vino a casa con nosotros.
La sorpresa más grata fue el 12 Lunas Rosado. A menudo los rosados quedan en un segundo plano, pero este Syrah, con su color frambuesa vibrante y su frescura frutal, a golosina, elevó el lacón con patatinas al estilo gallego a otro nivel, no en vano Jose nos explicó que se trataban de "laconcitos" y solo hay que ver esas vetas en el corte.
En un escalón inferior, aunque cumpliendo con creces, situaría el 12 Lunas Blanco. Su coupage de Chardonnay y Gewürztraminer aportó la sedosidad necesaria para abrazar unos boquerones a la vizcaína intensos.
Cerrando nuestro ranking personal, el 12 Lunas Tinto, un vino correcto y equilibrado que acompañó con solvencia unas berenjenas en tempura, aunque sin llegar a la brillantez expresiva de sus hermanos de bodega.
El final de fiesta, con esas costillas de cerdo al whisky y barbacoa, fue el cierre perfecto para una velada donde se confirmó que la esencia de Casa Doli sigue intacta: alimentan el cuerpo, pero sobre todo, alimentan el alma. Ya estamos contando los días para la próxima convocatoria de los viernes de catas.








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