A veces, la mejor medicina tras una semana laboral de estrés, bacterias y virus no está en la farmacia, sino en una mesa bien servida.
Este viernes, buscando escapar de la rutina y ver por fin "la luz", nos hemos dejado seducir por la decoración vibrante y el espíritu de cantina mariachi de Portacos Bar. Teníamos pendiente este rincón que no solo ostenta un Sol de la Guía Repsol, sino que presume de haber ganado el premio al segundo mejor taco de la Comunidad de Madrid 2023.
Un festín de colores y sabores mexicanos
Aunque Paloma y yo no nos consideramos devotos incondicionales de la cocina mexicana, la originalidad de la vajilla y el ambiente alegre del local nos ganaron desde el primer momento. Aprovechamos la comida de hoy para explorar su propuesta a través de una selección que recorre los pilares de su carta:
Plato mixto Portacos: Una excelente opción para compartir que incluye guacamole, pico de gallo, quesadillas de birria y de tinga de pollo, acompañadas de tortillas de trigo, cochinita pibil y sus respectivos totopos. Un recorrido completo por sus texturas más clásicas.
- Taco de Panceta: El gran protagonista de la mesa. Entendemos perfectamente por qué se alzó con el segundo puesto regional en 2023. Elaborado sobre una tortilla 100% de maíz blanco, la panceta de cerdo se funde con el pico de gallo y una sorprendente salsa de naranja y chiles que, junto al frescor del rabanito y el cilantro, crea un equilibrio impecable.
Carnitas: Un clásico bien ejecutado con carne de ternera adobada y esa imprescindible salsa de tomatillo que aporta la acidez justa para cerrar el bocado.
Para poner el broche final a este menú improvisado, nos decantamos por un postre contundente: el Bizcocho triple chocolate. Se trata de un bizcocho casero con un profundo sabor a chocolate, relleno de una cremosa mezcla de avellana y chocolate, coronado con un topping de chocolate y tierra de chocolate. Una auténtica perdición para los amantes del cacao.
Mucho más que una pausa en la jornada
Lo que comenzó como una necesidad de desconectar del trabajo se convirtió en un descubrimiento gastronómico muy disfrutable. Portacos Bar logra que la experiencia entre por los ojos gracias a una puesta en escena muy cuidada y platos que invitan a ser disfrutados sin prisas antes de que termine la tarde.
Sin duda, este "refugio" en el barrio se ha ganado un hueco en nuestra lista de sitios para repetir cuando el cuerpo y la mente necesiten un extra de color y sabor en mitad de la jornada.
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