Toledo es ciudad de capas, de callejones, de historia. Y también de sitios donde uno no espera sorprenderse… hasta que se sienta en la mesa. Así fue con Alfileritos 24, un restaurante que no va a lo fácil. Cocina de vanguardia, atrevida y sin miedo a incomodar (para bien).
¿Menú degustación? Sí. Pero de los que arriesgan sin disfrazarse.
La primera pista llega con el paté de pato, cremoso, equilibrado, presentado con mimo y sin florituras innecesarias. Un clásico bien hecho.
Le sigue un tartar de atún con guacamole que es todo lo que debe ser: producto fresco, grasa natural del atún jugando con la untuosidad del aguacate, y un aliño que no intenta robar el protagonismo.
Y entonces… la sorpresa:
Beef de ciervo con helado de mostaza.
Sí, has leído bien. Un plato que combina lo salvaje con lo frío, lo potente con lo refrescante. Y funciona. Porque no busca agradar a todos, busca quedarse contigo.
Las croquetas (chipirón y jamón) sirven de puente: suaves, crujientes, sabrosas, con relleno de los que merecen cuchara.
La vieira con cortezas de bacalao es mar en equilibrio, con un toque crujiente que suma sin estorbar.
El clímax salado llega con el solomillo de jabalí al PX. Meloso, tierno, de sabor profundo. El Pedro Ximénez le da redondez sin empalagar. Un plato que sabe de dónde viene, pero mira al frente.
Todo esto lo acompañamos con un vino que merece mención:
Pago Los Cerrillos – un tinto que equilibra carácter con elegancia, dejando espacio para que cada plato brille sin perder presencia. Perfecto para este tipo de propuesta gastronómica.
¿Y los postres? Aquí no hay decepción posible.
– Panacota de café: intensa pero amable.
– Tarta de queso con helado de tomillo: simplemente brillante. Esa nota herbal le da un giro inesperado y refrescante.
El servicio fue amable, ágil y profesional. Saben lo que sirven, no necesitan adornarlo. Lo dejan hablar.
Lo que nadie te cuenta sobre esto:
En muchas ciudades turísticas, la cocina creativa es una trampa para turistas despistados. En Alfileritos 24, es una declaración de intenciones. Aquí no se juega a lo fácil. Se cocina con decisión. Y se agradece.








0 Comentarios