Bacira: cuando Asia y el Mediterráneo se sientan a comer (y se entienden)

Hay menús degustación que son como fuegos artificiales: bonitos pero fugaces. Y luego está Bacira, donde cada plato parece parte de una conversación más larga y mejor pensada. 

El pasado viernes nos sentamos en Bacira para probar su propuesta gastronómica, y lo que encontramos fue una fusión coherente, valiente y sin postureo, acompañada de muy buen producto y mejor ejecución.

🥄 Empezamos suaves, pero no lentos

El primer bocado ya dejó claro por dónde iban los tiros: una emulsión de foie de pato con crema de maíz, untuosa, cálida y sabrosa, que combinaba lo dulce y lo salado con equilibrio. A partir de ahí, una secuencia de entrantes tipo canapé, cada uno más curioso: salmón con flor de borraja y alioli de eneldo, paté con pétalo de clavel, y ese ostrón asiático que parecía sacado de una pesca épica y que exigía cuchara, respeto y un aplauso.


🐟 Tiraditos con carácter y flambeado al punto

Siguieron dos platos crudos con personalidad muy distinta: un tiradito de lubina a la bilbaína, de sabor intenso y fondo aceitoso sin ser pesado, y otro de dorada con vieira, más fresco y limpio.
El niguiri de salmón flambeado, por su parte, cumplió la función de puente entre oriente y occidente: arroz templado, grasa justa, y ese toque ahumado que pide repetir.

🍖 Platos de fondo que no se olvidan

Aquí el menú pisa más fuerte. Primero, una panacotta de manitas rellena de carrillera, que suena a triple salto mortal y lo ejecuta sin titubeos. Textura gelatinosa, carne melosa y sabor profundo. Luego, una albóndiga de ternera cocinada con mimo, sin salsas que distraigan: sabor a hogar con técnica de restaurante.

🍰 Postre otoñal en plena primavera

El pastel de zanahoria con helado y crema de calabaza cerró el menú con dulzura, especias y un guiño vegetal. Nada empalagoso, sí reconfortante. Un final tranquilo, pero con personalidad.


🧾 En resumen:

Bacira es una fusión bien entendida, que no busca impresionar sino convencer.
Cada pase suma, nada sobra. El servicio acompaña sin agobiar, el ambiente es relajado y el producto, bien tratado. No hay estridencias ni humo: hay cocina.

💸 Precio: menú degustación muy competitivo para lo que ofrece 52€ el corto, sin maridar.
📍 Ubicación: barrio de Chamberí, bien conectado pero sin aglomeraciones. Calle del Castillo, 16.
👥 Ideal para: parejas, grupos de 3-4 foodies, reuniones informales con sabor.


📌 Veredicto final de #BraseeoLuisEats:

"Fusión con fondo, técnica con sabor. Un sitio al que se vuelve con hambre... y con ganas."

Publicar un comentario

0 Comentarios