Visitar Leña, la propuesta de Dani García en Madrid, es sumergirse en un templo dedicado al producto y a la brasa. Aunque el local se ubica en un espacio subterráneo, el soberbio trabajo de diseño de interiores y una iluminación milimétrica logran crear una atmósfera sofisticada y acogedora que te transporta de inmediato a un lugar donde el tiempo parece detenerse.
Esta visita fue especialmente significativa, ya que se trató de un regalo de Reyes de los abuelos. Allí nos plantamos los cuatro, Paloma, los chicos (Diego y Julia) y yo, dispuestos a disfrutar de lo que más nos gusta además de viajar: una buena mesa compartida.
Para nuestra experiencia, decidimos apostar por el menú degustación "Humo Experience", una travesía completa por la versatilidad de su cocina.
Coctelería y Entradas a la Brasa: Técnica y Sabor
La experiencia comenzó con unos cócteles muy equilibrados, el preámbulo perfecto para lo que estaba por llegar. Los entrantes son una exhibición de técnica:
Edamame a la brasa: Un bocado sencillo pero adictivo que marca el inicio del juego con el fuego.
Aguacate de Málaga a la brasa: Espectacular en textura y matices.
Foie para untar: Visualmente presentado como una manzana verde, es un plato que no deja indiferente por su cremosidad y estética.
Pretzel de ternera ahumada: Otro de esos bocados que confirman la maestría de la casa en los ahumado.

El Plato Fuerte: Toda la Leña en el Asador
El protagonista absoluto fue el Solomillo a la brasa. Servido en el punto exacto —un punto menos, sangrante—, destaca por una calidad de carne excepcional y ese sabor a brasa auténtico que es la firma del restaurante.
Lo acompañamos con una cebolla gratinada trufada y patatas fritas, guarniciones que no son meros accesorios, sino que elevan el conjunto a otro nivel de intensidad.
Dulce Final
Para cerrar el menú, optamos por dos propuestas contrastadas:
Tarta de chocolate: Intensa y profunda, ideal para los amantes del cacao puro.
Tiradito de piña: Un broche de oro fresco y necesario para equilibrar la contundencia de la carne.

El Factor Humano: Un Servicio Impecable
Más allá de la cocina, lo que realmente marca la diferencia en Leña es su servicio de sala. El trato del maître y el sumiller fue impecable: profesionales, cercanos y con un conocimiento enciclopédico de la cava y la carta. En un lugar de este nivel, la excelencia está en esos detalles.
Veredicto CCC
Leña se aleja de otros conceptos de Dani García como Bibo o Lobito de Mar para centrarse en la pureza del producto y el fuego. Es una evolución lógica y madura del chef malagueño donde la calidad y el sello de autor están presentes en cada bocado.
Lo mejor: La materia prima, el punto de la brasa y un servicio de sala de primer orden que nos hizo disfrutar en grande a los cuatro.
A tener en cuenta: El precio es elevado, acorde a una experiencia de alta gama, pero la calidad del menú degustación justifica la inversión.
Sin duda, una parada obligatoria en Madrid para quienes buscan algo más que una simple cena. ¡Repetiremos!


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