Hay bares de tapas… y luego está Los Zagales, en pleno centro de Valladolid. No lo digo yo: Forbes lo coloca como el 7º mejor bar de tapas de España. Y razón no les falta. Aquí no se viene solo a comer: se viene a jugar.
Porque en Los Zagales nada es lo que parece. Puedes pedir una vela, un puro o un tigretón… y terminar comiéndote pollo en pepitoria, sardina ahumada o morcilla al brandy sin haberlo visto venir.
1. La Vela – “La Gran Velada”
A simple vista, un candelabro con su vela encendida. Hasta que descubres que la cera es en realidad chocolate blanco templado, el interior es pollo en pepitoria desmenuzado y la mecha, que arde de verdad, es una tira de torta de maíz. Tan brillante que da cosa soplarla… y más aún hincarle el diente.
2. El Puro – “Puro de Sardina”
Se presenta en su cenicero metálico, con ceniza incluida y una copita al lado, como si hubieras pedido un habano premium. Pero lo que parece tabaco es una oblea rellena de paté de sardinas, la ceniza es comestible y la copa contiene agua de tomate para completar la experiencia. Ni Cohiba ni habanos: aquí se fuma a mordiscos.
3. Tigretón vs. Tigretostón
Y para terminar, el golpe directo a la nostalgia: el Tigretón de nuestra infancia convertido en un Tigretostón. Olvídate del bizcocho con crema. Este viene cargado de:
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Crema de morcilla con champiñones al brandy
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Cebollita roja pochada con granadina
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Piel de cochinillo confitada
Todo enrollado sobre pan de centeno estirado para imitar el mítico envoltorio industrial. Un trampantojo que sabe a vermú de domingo con tu abuelo… pero en versión gourmet.
Conclusión
Los Zagales no es un bar de tapas: es un escape room gastronómico. Cada plato es un acertijo, cada bocado una sorpresa, y cada foto, una broma que solo entiendes al probarla.
📍 Imprescindible si visitas Valladolid con hambre, curiosidad y sentido del humor.




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